Toreando a pequeños enemigos

Por Marcela Marroquín Cabrera*

La  angustia de levantarse temprano todos los días para ir al colegio es la tortura más grande de su vida. Ese dolor de estómago, sudoración fría de manos y resequedad en la boca hacen que Rafael, de 12 años se encuentre entre la espada y la pared, ya que si le dice a sus papás que desde febrero del año pasado está siendo acosado por un grupo de compañeros de clase, lo más probable es que éstos, sin vacilar, acudan  a hablar con las autoridades del colegio. Pero, ¿esta medida sería contraproducente? Rafael se afirma a sí mismo que sí, porque el simple hecho de que los tenga que seguir viendo todos los días por más de 7 horas diarias no va a cambiar. Por lo tanto prefiere seguir su tortura hasta esperar que milagrosamente algún día pase desapercibido por esa pandilla juvenil solapada por mochilas, zapatos y ropa de marca.

¿Qué es el bullying?

Doctor Eugenio Rothe/foto cortesía

El término bullying proviene del inglés “bull” que significa toro y cuya traducción literal es intimidación. Es una denominación que se le ha dado a este fenómeno social.  Este nombre lo creó en 1993 el psicólogo escandinavo Dan Olweus, de la Universidad de Bergen, Noruega, a partir de estudios realizados en los años 70 sobre el suicidio de algunos adolescentes. Encontró que estos jóvenes habían sido víctimas de agresión física y emocional de parte de sus compañeros de escuela.

“El bullying crea un desequilibrio de poder, cuando un grupo o individuo tiene una conducta negativa, agresiva y repetitiva sobre alguien que tiene problemas para defenderse. El fenómeno ha existido desde siempre, pero anteriormente se consideraba una conducta normal y no un problema social”, dijo en una ocasión Olweus.

El acoso hacia los niños afectados no solo consiste en frases agresivas o  miradas ofensivas, sino también en empujones en el campo de “juegos” durante la hora de recreo. Así como de la extorsión  con dinero o la comida de la lonchera  y obligarlos a  hacerles las tareas o  dar copia en los exámenes. En Estados Unidos, de acuerdo al Departamento de Justicia, uno de cada cuatro adolescentes será acosado en su vida estudiantil. Unos 160.000 niños faltan diariamente a las escuelas por este problema diariamente, según el sitio Bullying Statistics.org.

El psiquiatra Eugenio Rothe explica que esto sucede cuando una persona ha sido traumatizada anteriormente y busca un escenario en donde pueda replicar estos patrones a través de una defensa típica y la repetición compulsiva por el trauma. “Es importante identificar al agresor una vez la víctima se haya decidido a buscar ayuda; ya sea con sus papás o maestros.  Bullies se les denomina a los agresores y en muchos casos la razón de convertirse en uno ellos es que son víctimas de sus propios padres, por lo tanto buscan a quién poder atormentar. Cuando un “bullie” o agresor empieza a acosar antes de los 10 años y continúa la agresión a través de la infancia y la adolescencia, significa que tiene altos índices de  que se convierta en un criminal agresivo más adelante”, agrega Rothe.

El psicólogo Carlos Carrera da cuenta que la causa de por qué ocurre el bullying entre niños y adolescentes parece ser aún una pregunta sin respuesta exacta. “Es una conquista de territorio y de personas que pueden llegar a tener precedentes impredecibles comenzando desde la violencia verbal hasta la psicológica y física.

Al igual que Rafael, Michael  también padeció de la crueldad de sus compañeros de clase.

“Estaba en tercer grado cuando fui víctima de bullying. Recuerdo que  me empujaban contra un pupitre en los pasillos de la clase  y no supe por qué lo hizo, me di cuenta que no habían motivos reales o provocados por mí, sino que fui golpeado sin razón lógica. Le pedí ayuda a mi maestra y ella se encargó de hablar con el niño agresor. Esta situación me dejó en estado de shock porque según yo nadie tenía el derecho de lastimarme físicamente si yo no había hecho algo. Pienso que cuando no es un caso grave es útil  hacer una mediación entre los dos niños, ya que ellos se pueden hablar de las razones por aquellas uno agredió al otro”, Michael.

Michael  agrega que mediar y confrontar a ambas partes ayuda a indagar la raíz del problema y a que haya una mejor comunicación entre ellos para evitar futuros malentendidos. Hoy Michael tiene 19 años y está en el segundo año de la universidad.

“La solución al bullying es formar a los alumnos con una educación basada en el respeto. Todos los niños son diferentes y es importante que unos aprendan de otros. No debemos discriminar porque creamos que otros son distintos a nosotros. Pueda ser que la razón de un niño discriminado sea motivo de envidia de otros y por eso lo ataquen. Es mejor hablar que acosar.   El mejor consejo que puedo dar tanto a niños acosados como a sus padres es que se apoyen unos a otros para salir de esa incómoda situación lo antes posible y que le cuenten todo a los maestros o administradores de la escuela para que estos tomen cartas en el asunto”, afirma.

Kathleen Matchunis es madre de Michael  y orientadora en destrezas sociales para adolescentes y dice: “Considero que la causa más común de los niños o adolescentes a acosar a otros es la falta de poder en su vida. Se cree que ellos pueden recibir influencia negativa en sus hogares, así como en los videojuegos violentos o películas en la televisión. Cuando supe que mi hijo fue afectado por bullying en el colegio, sentí que fue un problema fuera de mi control, ya que manifestó sentir miedo de ir a estudiar, así como de abordar el bus escolar todos los días. Me angustió mucho verlo sufrir y deprimido. Decidí llamar al director de la escuela para tener una reunión a la cual fuimos mi esposo, mi hijo, un profesor y yo”.

Kathleen Matchunis/Foto cortesía

Como parte de la solución al problema Kathleen decidió llevar a su hijo donde el psicólogo, así como a un  grupo supervisado llamado Blast en Coral Springs, condado de Broward;  que se especializa en fortalecer destrezas sociales. Matchunis afirma que el bullying es un problema que se puede prevenir con una buena educación hacia los niños más pequeños para que aprendan a respetar a los demás. Así como tienen que saber que esta práctica no es aceptable y no se diera si no hubieran patrones competitivos.

“Hay que fortalecer el amor propio y la confianza del niño o adolescente si son víctimas de bullying y a los maestros les digo que deben estar atentos del comportamiento de sus alumnos, ya que en los detalles puede estar la respuesta a un problema de esta índole. Les doy a los padres los siguientes consejos: que hablen con sus hijos todos los días y que tengan una comunicación fluida y abierta, en caso de que sientan que en la escuela no hay un apoyo para mejorar la situación de su hijo lo mejor será que lo saquen y busquen otro lugar en donde su hijo tenga un ambiente sano y agradable. Esto puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte, ya que hay casos muy dolorosos en los que el niño acosado busca refugio en el suicidio”, puntualiza Matchunis.

Detección a tiempo

Carrera dice que es importante su detección temprana para ofrecer una adecuada atención y prevenir traumas futuros en la víctima. “Es importante estar pendiente de diversas señales como, golpes, moretes, cortaduras, dolores físicos, timidez excesiva, falta de participación en clase, aislamiento y pocos amigos,  temor de ir a la escuela, u otro tipo de miedos injustificados, tristeza, problemas para dormir, pesadillas, poco interés en actividades en grupo, enojos, pérdida de objetos o útiles escolares, pérdida de dinero o de peso, usualmente por falta de alimentación porque le han quitado su comida en la escuela.  Para esto es importante que tanto padres como maestros cuando detectan alguna de estas conductas puedan darle seguimiento y observar detenidamente y por un tiempo a los chicos”, expresa el profesional.

Este problema es más común de lo que parece. La organización no gubernamental para la protección de los derechos de la infancia Plan Internacional publicó  cifras al respecto: En Brasil el 70 por ciento de los alumnos han sido testigos de estos casos, en Bolivia 5 de cada 10 niños son víctimas de bullying, el 66 por ciento de la población estudiantil argentina afirma que esto ocurre en su escuela. Plan Internacional también puso a disposición pública el sitio de internet www.aprendesinmiedo.com en donde encontrará una guía de apoyo para salir delante de este problema.

Tipos de acoso escolar

Los profesores y psicoterapeutas españoles  Iñaki Piñuel y Zabala y Araceli Oñate describieron ocho modalidades de acoso escolar, con la siguiente incidencia entre las víctimas:

  • Bloqueo social 29,3%
  • Hostigamiento 20,9%
  • Manipulación 19,9%
  • Coacciones 17,4%
  • Exclusión social 16,0%
  • Intimidación 14,2%
  • Agresiones 13,0%
  • Amenazas 9,1%

El Sheriff de Broward, Al Lamberti junto Lily Medina y Robert Tanen, de la Liga Antidifamatoria de Florida durante un evento en contra del bullying.

 

El condado de Broward en acción

En el condado de Broward al sur de Florida, Estados Unidos, el Sheriff Al Lamberti inició hace un año un programa anti bullying que apoya a todas las escuelas para dar seguimiento a los casos que se presenten, así como para prevenir situaciones que ponen en riesgo la salud mental y física de los alumnos. Más información en www.sheriff.org

 

 

 

 

Fuentes: Kathleen Matchunis :   kathy@connectinginc.net

Tel:  954 294-970    Website:  www.connectinginc.net

M.Sc. Carlos Carrera, Psicólogo quantagt@gmail.com

 

 

* La Familia de Broward le da la bienvenida a nuestra nueva colaboradora Marcela Marroquín Cabrera, periodista, politóloga y diplomática guatemalteca de amplia trayectoria.  Puede seguirla en Twitter @marcemarro o escribirle comentarios a esta nota en la parte inferior. Su correo es marcemarro@gmail.com

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