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De pandillero y drogadicto a padre y mentor

Si existe alguien que sabe lo que es crecer sin un padre es George A. Monge, hoy un consejero juvenil puertorriqueño que creció en El Bronx, Nueva York.

“Durante mi infancia viví distanciado de mi padre”, dice Monge durante una entrevista con este medio.  “Mi madre, mi hermano menor y yo tuvimos que escaparnos de él pues era alcohólico”, añade.

La inestabilidad al tener que vivir con diferentes familiares, la violencia que vio en su padre y el  hecho que su madre se haya vuelto a casar lo afectaron negativamente.  “A los 12 o 13 años estaba ya fumando marihuana”, recuerda el puertorriqueño. “Era una vida donde no tenía el amor completo de un padre que un niño necesita para desarrollarse y ser un adulto productivo”, afirma.

La historia de George Monge es la de 24 millones de niños en la actualidad que crecen sin la presencia de su padre biológico. De hecho, según datos del gobierno, uno de cada tres hispanos en Estados Unidos crece sin la presencia del padre.

Para Monge, los modelos en su juventud fueron los “tracketeros”, vendedores de drogas y miembros de la pandilla 102 Park Crew a la que pertenecía. “Yo era el más joven, tenía 17 años y los demás de 21 en adelante”, recuerda.   “Aunque iban a las escuelas y hablaban de las drogas, no me dieron el cuento completo”, indica el hoy en día mentor de jóvenes.  Monge tuvo la oportunidad de experimentar cómo ese supuesto respeto y solidaridad que ofrecen las pandillas se derrumbaba cuando vio morir ante sus ojos a un amigo. “Un día fui a la casa de un muchacho de la pandilla y Ronney (su amigo) estaba tumbado en una cama sin responder. Les dije, ‘algo le está pasando’, pero me dijeron que había estado bebiendo y drogándose por tres días seguidos y que por eso estaba así”, relata Monge.  Al día siguiente se enteró que Ronney había muerto a causa de una sobredosis en la misma cama y que los “amigos” lo habían dejado en la puerta de su casa donde la madre y hermana lo encontraron sin vida.  “Eso me hizo apartarme de la pandilla”, dice Monge.

Sin embargo eso no le impidió seguir vendiendo drogas en forma camuflada en tiendas del barrio. Aunque se graduó y entró a la universidad, desertó a los dos semestres y se dedicó de lleno al negocio. “Tenía que salir de la casa”, dice. “Era la única oportunidad pues la relación con mi padrastro no era buena. Y con mi padre tenía una relación destructiva pues  lo buscaba y él a veces me quería y otras veces no. El no solo era alcohólico sino drogadicto”, relata.  Aunque Monge ama a su madre, dice no olvidar el hecho de haber puesto a su nueva pareja antes que a sus hijos.

George Monge dice que lo que cambió su vida fue la muerte de un primo que empezó a trabajar con él en las tiendas. “Una noche mi primo Richie dejó entrar a la tienda a un amigo que venía con otras personas que al final querían robarle y él no se dejó. Le cortaron el cuello”, cuenta Monge, quien nunca podrá olvidar el haber visto a su primo en el suelo en medio de una piscina de sangre. “Eso fue una tragedia, la familia supo lo que hacía”, recuerda Monge.

Al final, el crack empezó a invadir las calles y aunque trató de venderlo, le fue mal en el negocio y tuvo que regresar a casa de su madre. El problema es que también Monge sucumbió al crack durante nueve meses hasta que, según el, empezó “a tocar piso”.  Un día, en diciembre, su madre le tomó una foto y se la dio.

George A. Monge en la actualidad, con su hijo gabriel

“Cuando vi mi foto, supe que tenía que hacer un cambio”, dice. Viajó a Puerto Rico y trató de empezar de nuevo.  Pero antes, Monge había dado el apellido a la nena de una joven de la que se enamoró y esta paternidad hizo que regresara. “La niña me hacía tanta falta”, dice de su hija Victoria, quien hoy tiene 28 años y lo ha hecho abuelo.  Luego tuvo un segundo hijo de otra relación, Gabriel, que tiene 14 años.

Monge trabajó en todo después de eso, y aunque siguió batallando con la adicción, tiene ya varios años que está fuera de las drogas.   Una casualidad hizo que empezara a dar charlas a jóvenes y a trabajar con familias, algo que lleva haciendo ya tres décadas.  Esto se ha convertido en su actividad, guiar y dar tutoría a jóvenes en las escuelas secundarias o primarias. Lo hizo en Virginia y ahora en Miami. Monge tiene su propio blog http://www.mongeman.org donde escribe mensajes positivos y consejos para los padres y jóvenes.

“Es ayudando a la gente, a la juventud, como me ayudo a mi mismo”, dice Monge.  Para él el problema principal es que a los chicos no se les da amor y atención que merecen. Ya sea porque son varios hermanos, o son madres solas las que crían o tienen un padre o padrastro abusadores.

La falta de cuidado de un padre o madre, hace que George Monge vea que un 75% de las chicas en los grupos que orienta hayan sido abusadas sexualmente por un tío, primo o familiar cercano.  “Luego ellas van y se relacionan con chicos que las dominan”, dice.

A los padres que no viven con sus hijos Monge les aconseja estar en contacto con ellos. “Hay que ser honestos, si no les puedes dar lo que quieren, dales lo que necesitan”, declara.  “Yo  busco a mi hijo como buscaba a mi padre, a veces me quiebro por la situación, pero sé que ellos necesitan amor y atención”, añade.

Sobre su vida expresa: “Yo soy padre part-time”.  “Mi hijo vive en El Bronx, y es difícil porque uno se pierde muchas cosas, aunque siempre hablamos”.

Pronto George tendrá a su hijo de vacaciones durante un mes y planea “reconectarse” con él y hacer un diario sobre esa jornada. “Se llamará PapaBoy Summer” manifiesta.  “Será sobre cómo reinventar la relación entre padre e hijo”, confiesa entusiasmado. “Mi hijo es un gigante gentil”, dice bromeando. “Le doy gracias a la mamá porque no crió a un “getto kid”, aunque vive en El Bronx es respetuoso y amable”, dice.

“Con los chicos, la clave es la atención”, finaliza este padre hispano.

Israel Bonds

About Adriana Carrera

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Periodista y editora de medios hispanos en EE.UU. desde 1996. Ganadora de varios premios Oro de la NAHP por sus reportajes de negocios y educación.

One comment

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    Excelente artículo y muy buena historia de rendención y cambio para ayudar a los demás