Deuda: Sin “el Gran trato”, falta para que EE.UU. salga del túnel

Aunque el acuerdo aprobado por las dos Cámaras a último minuto sobre la deuda era imperativo, no calma la tensión sobre la economía estadounidense.

De hecho, el trato al que llegaron las dos cámaras legislativas el día martes pasado (269 a 161 en el Congreso y 74 a 26 en el Senado) deja un sinsabor en la boca.

“Muy tarde, muy débil” parecen decir diferentes voces, mientras las bolsas mundiales caían y a los contribuyentes americanos les costaba -solo en estos dos días- más de 18 millones de dólares en intereses sobre los instrumentos de la deuda debido a la incertidumbre.

Aunque Moody´s y Fitch mantuvieron su calificación de AAA al país, las agencias no garantizan que permanezca así los próximos meses.

“No es el escenario que habíamos imaginado.  Las preocupaciones económicas se sobreponen al voto del techo de la deuda”, dijo Jeffrey Rosenberg, director de Investigación Global para Estrategias de Crédito de BoFA Merrill Lynch Global Research.

” No es más que un pacto claramente político y que no constituye más que otro gran ejemplo de la falsa y extendida parodia financiera que ha prevalecido desde el crack del mercado de valores de 1987″, expresa Steen Jakobsen, Economista Jefe, Saxo Bank.

Parte de lo que se firmó son 2.1 billones de dólares a ser cortados del gasto en la próxima década y la creación de un “Súper Congreso” compuesto por 12 miembros de cada partido.

“A quién tratan de engañar”, dijo a la cadena CNN David Stockman, el jefe de presupuesto de Reagan, época en que el país se enfrentó a una crisis parecida.

“La brecha del déficit comparada con el PIB (Producto Interno Bruto) es de 10% y ellos hablan de cortes que alcanzan solo al 1% y en un nebuloso futuro que llega hasta 2017”, expresó Stockman en entrevista con la televisora.

“Estos republicanos son republicanos de tarjetas de crédito, muy diferentes a los que había en esa época”, añadió, mientras aseveraba que a pesar de que Reagan estaba en contra de subir impuestos, lo hizo pues el país necesitaba ingresos, tal como lo necesita ahora.

Con un PIB debilitado (1.3%) y cifras de desempleo desalentadoras (9.2% y 14 millones fuera del mundo laboral) todo indica que aún no se sale del túnel y más bien, parecería que hay túnel para rato.

Aunque este medio predijo que inevitablemente se iba a llegar a un trato, el debate en Washington envió señales negativas no solo internamente, sino en el exterior.  Parece que a pesar que todos reconocen que se debía elevar el techo, que el 16 de mayo llegó a su tope legal de 14.3 billones de dólares, nadie está contento en la forma en cómo debe el país desendeudarse. Ni siquiera la emotiva aparición de Gabrielle Giffords, la congresista que fuera gravemente herida, palió el disgusto que todo este proceso trajo al país y al mundo.

“Parece que nadie está perfectamente satisfecho con esto, pero era inevitable”, dijo el senador demócrata Joe Lieberman. “Para mí, lo positivo sobrepasa a lo negativo”, añadió.

Tampoco los norteamericanos están felices. De acuerdo a una encuesta de CNN/ORC, solo un 17% cree que los políticos se comportaron como adultos “responsables”.  Además, según esa encuesta, solo el 44% de los ciudadanos aprueban el acuerdo alcanzado, mientras el 52% lo desaprueba.

“El gran trato” (Grand Bargain, en inglés), propuesto por el presidente, de reducir 4 billones de dólares, está aún lejos de obtenerse.

Lo que se consiguió

La ley que firmó el Presidente Obama eleva el techo de la deuda hasta más allá de 2012 (unos 900 mil millones de dólares, de los cuales el mandatario tiene la autoridad de elevarla inmediatamente si es necesario, en 400 mil millones de dólares y el Congreso debe aprobar los otros 500 mil millones hasta septiembre).  No se permitirá que fracciones partidistas boicoteen (como lo hicieron esta vez miembros del llamado “Tea Party”).

El mandatario no consiguió que se impusieran impuestos, aunque sigue empujando que se quiten algunas exenciones que favorecen a los administradores de “hedge funds”, petroleras y dueños de jets o yates privados.

Por otro lado, los republicanos salieron con “98% de lo que postulaban”, de acuerdo al líder de la  mayoría en el Congreso, Boehner, que implica hacer cortes presupuestarios en diferentes sectores en los llamados fondos “discrecionales”. Aún así, hasta 2013 no se tocará el Seguro Social ni otros beneficios.

El acuerdo implica un proceso en dos fases.  La primera es ahorros por 917 mil millones de dólares, que incluye una reducción de 420 mil millones de dólares en el presupuesto de seguridad nacional.

La segunda fase es el funcionamiento de un Comité conjunto del Congreso que debe recomendar cómo reducir el déficit por 1.5 billones de dólares o más, medidas que deben ser votadas a finales de este año.  Este “Súper Congreso” estará compuesto por seis miembros de cada partido en cada Cámara.

Las recomendaciones finales deben ser hechas hasta el 23 de noviembre y votadas hasta el 23 de diciembre.

El futuro

Debido a que los partidos están en desacuerdo en la forma de dónde debe venir el dinero (los republicanos abogan por los cortes mientras los demócratas por una reforma de impuestos) se espera que en el futuro haya de los dos.

Mientras tanto, aunque no se está tocando la Seguridad Social, por ahora, se espera que programas de subsidio de vivienda, estampillas de alimentos, préstamos estudiantiles, entre otros, se vean afectados. Y esto es solo el comienzo.

About Adriana Carrera

Periodista y editora de medios hispanos en EE.UU. desde 1996. Ganadora de varios premios Oro de la NAHP por sus reportajes de negocios y educación.