Disminuye flujo migratorio neto de mexicanos a Estados Unidos

La mayor oleada de inmigración en la historia de un solo país a los Estados Unidos ha llegado a un punto  muerto. Después de cuatro décadas que resultaron en los 12 millones de inmigrantes actuales ─más de la mitad de los cuales llegaron ilegalmente─ el flujo migratorio neto de México hacia los Estados Unidos se ha detenido y puede haberse invertido, según un nuevo análisis hecho por el Centro Hispano Pew (Pew Hispanic  Center) que utiliza diversas bases de datos gubernamentales de ambos países.

El punto muerto parece ser el resultado de diversos factores, entre ellos el debilitamiento del mercado laboral y de la construcción de viviendas en EE.UU., el aumento de controles en la frontera, un aumento en las deportaciones, los crecientes peligros asociados con el cruce ilegal de la frontera, la disminución de largo plazo en las tasas de natalidad de México y cambios en las condiciones económicas en México.

“No sabemos si la ola migratoria se reanudará, pero sí sabemos que el punto muerto actual es algo más que una pausa temporal”, dijo Paul Taylor, director del Centro Hispano Pew, un proyecto del Pew Research Center.

“El flujo migratorio neto de México ha estado en cero, y tal vez en negativo, desde el año 2007”.

“El fortalecimiento en la aplicación de las leyes migratorias ha hecho más difícil, caro y peligroso para los mexicanos tratar de entrar ilegalmente en los EE.UU.”, dijo Jeffrey Passel, demógrafo del Centro Hispano Pew.

“Además, la débil economía de EE.UU. ha debilitado la capacidad de atracción del mercado laboral, y los cambios demográficos en México han reducido el grupo de potenciales migrantes”.

El informe se basa en el análisis del Centro Hispano Pew de cinco diferentes fuentes de datos del gobierno mexicano y cuatro del gobierno estadounidense. Los datos de México provienen de los Censos de Población y Vivienda, el Conteo de Población y Vivienda, la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID), la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), y la Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte de México (EMIF-Norte). Los datos de Estados Unidos provienen del Censo de 2010, la Encuesta de la Comunidad Americana (American Community Survey o ACS), la Encuesta de Población Actual (Current Population Survey o CPS) y estadísticas del Departamento de Seguridad Nacional de los EE.UU. (U.S. Department of Homeland Security o DHS)

 

Fotos cortesía US Census Bureau.

Entre los principales hallazgos del informe destacan:

• En el período quinquenal comprendido entre 2005 y 2010, alrededor de 1.4 millones de mexicanos emigraron a los Estados Unidos y alrededor de 1.4 millones de inmigrantes mexicanos y sus hijos nacidos en Estados Unidos se trasladaron de los Estados Unidos a México.

• En el período quinquenal de la década anterior (1995 a 2000), alrededor de 3 millones de mexicanos emigraron hacia los EE.UU. y menos de 700,000 mexicanos y sus hijos nacidos en los EE.UU. se habían trasladado de los EE.UU. a México.

• Esta fuerte tendencia a la baja del flujo neto migratorio ha llevado a la primera disminución significativa del número de inmigrantes no autorizados mexicanos que viven en Estados Unidos en al menos dos décadas ─6.1 millones en 2011, de un máximo de casi 7 millones en 2007. Durante el mismo período el número de inmigrantes mexicanos autorizados aumentó modestamente, de 5.6 millones en 2007 a 5.8 millones en 2011.

• Actualmente los mexicanos comprenden aproximadamente el 58% de los inmigrantes indocumentados que viven en los Estados Unidos. También representan el 30% de todos los inmigrantes en EE.UU. El siguiente país de origen con el mayor número de inmigrantes en EE.UU., China, representa sólo el 5% del total nacional de casi 40 millones de inmigrantes.

• Las aprehensiones de mexicanos tratando de cruzar ilegalmente la frontera han disminuido en más de un 70% en los últimos años, de más de 1 millón en 2005 a 286,000 en 2011 ─un probable indicador de que un menor número de inmigrantes no autorizados está tratando de cruzar. Este descenso se ha dado en un momento en el que el presupuesto de los EE.UU. para la vigilancia fronteriza ─incluyendo más agentes y más cercas─ ha aumentado considerablemente.

• Mientras que las aprehensiones en la frontera han disminuido, las deportaciones de inmigrantes mexicanos indocumentados ─algunos de ellos capturados en el trabajo o después de haber sido arrestados por otros delitos─ han subido a niveles récord. En 2010, cerca de 400,000 inmigrantes no autorizados ─73% de ellos mexicanos─ fueron deportados por las autoridades estadounidenses.

• Aunque la mayoría de los inmigrantes mexicanos indocumentados enviados a México por las autoridades estadounidenses dicen que van a tratar de regresar, un porcentaje creciente de ellos dice que no va a tratar de volver a los EE.UU. Según una encuesta realizada por las autoridades mexicanas a inmigrantes repatriados, en 2010 el 20% de los migrantes laborales dijo que no volvería a EE.UU., en comparación con sólo el 7% en 2005.

• Mirando retrospectivamente la historia de los EE.UU., ningún otro país ha enviado a tantos inmigrantes a este país como lo ha hecho México en las últimas cuatro décadas. Sin embargo, cuando se mide no en números absolutos, sino como una fracción de toda la población inmigrante en un momento dado, las olas de migratorias procedentes de Alemania e Irlanda hacia finales del siglo XIX eran iguales o superiores a la reciente ola migratoria de México.

 

 

NOTA: El informe, “Net Migration from Mexico Falls to Zero—-and Perhaps Less,” (La migración neta de México se reduce a cero ─y tal vez menos”, escrito por Jeffrey Passel, demógrafo experimentado del Centro Hispano  Pew, D’Vera Cohn, escritora experimentada del Centro Hispano Pew, y Ana González-Barrera, investigadora asociada del Centro Hispano Pew, está disponible en inglés en la página web del Centro Hispano Pew, www.pewhispanic.org.

 

Fuente: El Centro Hispano Pew, un proyecto del Pew Research Center, que es una organización independiente, sin afiliación ni intereses políticos, con sede en Washington, DC, y es financiado por The Pew Charitable Trusts.

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