El tema de la deuda se pone cada vez más candente

Kenneth Goldstein, economista de The Conference Board

(ACTUALIZADO al 28 de julio). Con una fecha que apremia, los dos bandos en Washington, republicanos y demócratas, se están viendo presionados cada día más para llegar a un acuerdo para levantar el techo de una deuda que ya van por los 14.4 trillones de dólares (en inglés).

Aunque se ha dicho que por los ingresos que está percibiendo el gobierno, no caerá en impago necesariamente el 2 de agosto, pues tiene para unos días más, el hecho que los partidos y el gobierno no hayan llegado aún a un acuerdo da un mensaje negativo a los mercados.

Por un lado, muchos están confiados en que levantarán el techo, incluso a la fuerza y unilateralmente (el presidente no quiere recurrir a la enmienda 14 de la Constitución para hacerlo), como se está diciendo en los medios de prensa norteamericanos. Por otro, ni el plan de Boehner con el Tea Party, ni el de Harry Reid, presidente de la mayoría demócrata en el Senado han logrado un consenso.

“Mi predicción es que van a levantar el techo de la deuda”, expresa Kenneht Goldstein, economista de la organización que, entre otros análisis, mide el índice del consumidor, The Conference Board (http://www.conference-board.org)

“El mercado está observando cuidadosamente y se cree que van a llegar a un acuerdo”, sostiene Goldstein. “La pregunta es si lo harán con el ‘grand bargain’, es decir reducir 4.5 trillones de dólares en las próximas dos décadas”, acota el experto.

Como él, tanto políticos y analistas coinciden en que el país debe entrar en un camino para reducir el déficit. “Los dos partidos están de acuerdo en que el gasto hay que pararlo, pero la disputa es como llegar allí”, dice el economista.

Las posturas se dividen en cuanto reducir el gasto o aumentar los ingresos. “En términos económicos, es decir, de dónde sacas el dinero, no importa, porque cualquiera de las dos cosas tiene el mismo impacto”, manifiesta Goldstein.

El experto explica que el ingreso generado por los impuestos ha ocupado los últimos 50 años de un 17 a 19% del Producto Interno Bruto.  “No se habla de muchos cambios en esos ingresos, que aún si se llegan a aumentar, no pasaría del 18 o 19% del PIB”, añade.  “Por otro lado el impacto puede venir del lado del gasto, donde si hay una brecha enorme del 20 al 22% del PIB”, dice.

Las decisiones son dolorosas pues el reducir el gasto gubernamental significaría eliminar o recortar programas para la tercera edad, préstamos gubernamentales, entre otros. “Esto va a afectar a cada persona en el país, pues no se trata de una cantidad trivial”, acota Goldstein. “Pero si se pusieran de acuerdo en Washington, si podrían convencer a la gente que hay que hacer sacrificios los próximos años para llevar a cabo el desendeudamiento masivo”.

De otra manera, como advierte el equipo económico del Saxo Bank: “Al parecer, nos encontramos ante una encrucijada en la que, o damos un primer paso hacia adelante o bien corremos el riesgo de generar una Crisis 2.0. Da la sensación que la cuenta regresiva ha comenzado y que no se podrá continuar aplazando las soluciones”.

About Adriana Carrera

Periodista y editora de medios hispanos en EE.UU. desde 1996. Ganadora de varios premios Oro de la NAHP por sus reportajes de negocios y educación.