Relato de Elizabeth Guía: “Sobre la rueda y América”

 

Por Elizabeth Guía Magallanes

 

Teacher asking question

Foto Cortesía

El maestro de Historia Universal les dio a sus estudiantes la tarea de imaginar el futuro sin que hubiese tenido lugar un acontecimiento de los más trascendentales en la historia de la humanidad. Dividió el salón de clases en dos grupos y le pidió a cada grupo que seleccionara el evento de su preferencia sin imponerles restricciones de ningún tipo.

Entusiasmados, los estudiantes consideraron un sinfín de posibilidades: invenciones y descubrimientos que nunca habrían tenido lugar, como el del arado, la penicilina, la imprenta y el teléfono, y sucesos como la llegada del hombre a la luna y la caída del muro de Berlín. Hubo varias y largas discusiones hasta que finalmente los jóvenes hubieron seleccionado solo dos. Un grupo supondría que el hombre nunca había inventado la rueda, en tanto que el segundo grupo imaginaría un mundo sin el descubrimiento de América.

Cuando los alumnos del primer grupo hubieron terminado, el maestro les pidió revisar su presentación pues de los otros no había noticias todavía. Hubo que esperar dos días para el gran debate. Pero había que darles a todos la oportunidad de realizar un buen trabajo. Se trataba del proyecto que más impactaría la calificación de fin de curso.

Llegado el día, el auditórium de la escuela se llenó. Había decenas de observadores entre padres y representantes de los jóvenes, así como maestros de otros cursos. Nunca antes los estudiantes del curso de Historia Universal habían sido invitados a participar en un proyecto que interesara a tanta gente.

Los del grupo de la rueda empezaron por leer la conclusión de su trabajo. Dijeron que si bien es cierto que el invento de la rueda había permitido la gran expansión del transporte de bienes y personas y el avance de otras tecnologías, era perfectamente razonable pensar que los pueblos hubiesen continuado desarrollándose, sólo que con distinta apariencia.

Los presentes se miraron entre sí sorprendidos pues siempre se dijo que el invento de la rueda estaba entre los más importantes en la historia de la humanidad.

El líder del grupo sustentó dicho punto de vista con varias razones. En primer lugar, las ciudades habrían prosperado a lo largo de ríos y arroyos y canales,       gracias al óptimo desarrollo de las vías fluviales y marítimas. Por otro lado, el diseño de pueblos y ciudades seguramente estaría limitado a construcciones y edificaciones más simples, restringiendo la concentración urbana. Las revoluciones industrial y tecnológica no se habrían dado como las conocemos pues el diseño de un sinnúmero de máquinas y equipos que utilizamos hoy día está basado en la rueda. Por tanto, quizás no habría el gran desarrollo industrial y urbano que conocemos, pero por eso mismo tampoco existirían los problemas ambientales y ecológicos que enfrentamos a causa de ello.

El público aplaudió entusiasmado pues en verdad los jóvenes se habían lucido, no sólo con su análisis sino también mostrando en una gran pantalla, algunos bocetos muy interesantes de esa vida que habían imaginado. Miraron al maestro a la espera de su reacción pero éste permaneció impasible. Se limitó a pedirle al segundo grupo que procediera con su presentación.

Los estudiantes que imaginaron un mundo sin América fueron menos optimistas que los de su grupo opositor. Vislumbraron a Europa expandiendo su influencia social, cultural y política, posiblemente a punta de guerras, hacia el otro lado del mundo, y a Inglaterra dividida pues aquellos que deseaban la libertad de culto, al no poder emigrar a nuevos y libres horizontes, habrían luchado aguerridamente por ese derecho. Encima, el mundo sufriría la ausencia de alimentos originarios de América que hoy día forman parte de la gastronomía de casi todos los países del planeta, como el tomate, la papa, los frijoles, el ají, el maíz y –más grave aún, afirmaron espantados- el cacao y su producto más preciado, el chocolate. En conclusión, los estudiantes de este grupo afirmaron, con absoluta convicción, que era preferible haber prescindido de la rueda que de América. Y como para que no le quedara duda de ello a nadie, presentaron fotografías, también en esa gran pantalla, de variadas y deliciosas recetas de cocina que serían imposibles de preparar sin esos ingredientes originarios de América.

Para sorpresa de todos, ninguno de los dos grupos obtuvo la mejor nota posible. Tantos ellos como el público presente miraron, sorprendidos, al maestro a la espera de una explicación. Según les dijo, no fue porque los temas seleccionados por cada grupo no hubiesen sido de importancia o porque el trabajo careciese de valor, sino porque nadie, absolutamente ninguno de los miembros de su curso de historia, partícipes de aquellas largas discusiones que llevaron a la selección de los temas de trabajo, había sugerido siquiera como evento trascendente la invención del lenguaje y sin el lenguaje -el maestro dijo esto sin esconder cierto desencanto- simplemente no habría Historia que contar.

FIN

About Elizabeth Guia Magallanes

Elizabeth Guia Magallanes
Es ingeniero y planificadora financiera de profesión y escritora de vocación. Ha publicado poesía, narrativa, artículos en revistas y periódicos, y colaborado como libretista en proyectos para la televisión hispana.