Turismo médico en Miami: ¿puede despertar el gigante?

Cuando Rodrigo Sanz vio que su hijo Andrés de cuatro años había perdido 16 kilos de peso rápidamente y se estaba deshidratando, supo que era tiempo de viajar a Estados Unidos para hacerlo tratar.

“En Colombia lo estaban dejando morir, pues los doctores no sabían qué hacer”, relata Sanz.  Gracias a que tenía parientes en el condado de Broward, pudo averiguar sobre hospitales y atención médica y trajeron al menor al Hospital de niños Joe Di Maggio en Hollywood.  “Aunque en Colombia se pensaba que tenía fibrosis quística, acá el doctor que lo vio pensó que tenía la enfermedad de Crohn (que produce una inflamación intestinal) y le aplicaron una dosis alta de esteroides, lo que fue muy contraproducente”, dice Sanz.   El infante fue trasladado al Jackson Memorial por seis meses y la experiencia tampoco fue buena, de acuerdo al padre colombiano.

“No es que los médicos sean mejores o peores sino que hay más tecnología y poder investigativo”, indica Sanz sobre la atención médica en la zona. Finalmente, llegaron al Miami Children Hospital donde los tratamientos le han dado mejor calidad de vida a Andrés, quien había sido desahuciado.

Según Nancy Borkowski, Clinical Associate Professor Director de Health Management Programs Chapman Graduate School of Business de Florida International University (FIU), medio millón de personas vienen a los Estados Unidos a tratarse su salud.   De ellas, miles llegan al sur de Florida desde Latinoamérica buscando atención médica, algunos de vida o muerte como en el caso de Andrés Sanz, otros no tanto.  Sin embargo, el sector es altamente competitivo en Estados Unidos.

“Nos gusta competir con Houston y la Clínica Mayo, pues tenemos esa reputación entre nuestros pacientes de Latinoamérica”, dice Raúl Lopez, director de mercadeo internacional del Baptist Health South Florida.  La entidad invierte 60 millones de dólares al año solamente en el Instituto Cardiovascular, uno de los más reconocidos internacionalmente.

De acuerdo con Leon Lapco, doctor nefrólogo y presidente de la Sociedad Médico Venezolano-Americana que agrupa a cerca de 300 galenos venezolanos, a Florida están viniendo más pacientes que iban antes a Houston, Boston y Nueva York.

“Es una zona más atractiva, tiene la facilidad enorme del idioma y el desplazamiento desde Latinoamérica es mucho más sencillo”, indica Lapco.

La pregunta es, ¿qué tenemos y qué nos haría falta para conseguirlo?

Cámaras de comercio, profesionales de la medicina y hospitales de la localidad, quieren convertir al sur de Florida en un próspero destino de salud.  Uno de los esfuerzos encaminados a esto se realizó el año pasado.  El Doral Business Council, con el auspicio del Hospital de Hialeah llevó a cabo la conferencia “El Gran Miami como un destino médico, ¿Cómo nos comparamos?, para debatir el tema.

Rolando Aedo/Foto cortesía

“Estamos más activos en esto”, asevera Rolando Aedo, Vicepresidente Ejecutivo de Mercadeo & Turismo del Buró de Convenciones y Turismo del Gran Miami, uno de los expositores en el mencionado panel.

“El turismo médico tiene un impacto que atrae no solo a pacientes sino a sus familias y el consumo en hoteles, compras, etc.

Desde hace tres años se creó junto con la Cámara de Comercio del Gran Miami una iniciativa para mercadear Miami como destino médico por medio de la página Miami Healthcare y distribuimos brochures de siete hosptitales que financiaron el proyecto”, manifiesta el ejecutivo.

Aedo indica que este 2012 se realizará un congreso sobre el tema en el Westin Diplomat.

Importancia para Miami

Para el doctor Alejandro Badía, director médico de F.A.C.S. y fundador del OrthoNOW-Immediate Orthopedic Care Center ubicado en el Doral, “existe un impacto que no se ha medido todavía”.

En el caso de su práctica médica, un 25% de las cirugías de mano u ortopedia que realiza el profesional, son de pacientes que llegan mayormente de las Islas Caimanes y Perú, entre otros países.

“Miami está al fin identificando que el turismo médico es bueno para el condado”, dice Badía a LFDB.

El impacto pasa por el impulso al sector hotelero, ventas y recreación.  “Podemos pensar que (las personas) no solo vienen a Miami a vacacionar o a un festival, sino a hacerse tratar. Se quedan entre 5 a 7 días”, expresa sobre su experiencia el galeno.

Doctor Alejandro Badía/Foto cortesía

Otra de las ventajas que cita Badía es la tecnología, junto con los avances médicos. “Dependiendo del país, por ejemplo la prótesis de codo o muñeca no existe.  En mercados pequeños las compañías no invierten y les es difícil traer productos nuevos por la burocracia de las aduanas, entre otros problemas”, advierte el médico.  Además, las facilidades médicas locales permiten una recuperación más rápida.

Así mismo, en Miami existen hospitales e institutos médicos de primerísima calidad, que producen avances científicos. “El Instituto Cardiovascular del Baptist Health South Florida ha desarrollado varios descubrimientos y es primero en su clase”, afirma Raúl Lopez, director de mercadeo internacional de la entidad.

En el caso de ese hospital, los pacientes del extranjero acuden a tratarse en ortopedia, neurología, oncología, al centro de tecnología robótica, cirugía torácica y bariátrica, entre otras ramas.

De acuerdo a Badía, quien también impulsó la creación del el M.A.R.C. (Miami Anatomical Research Center), un centro de capacitación y entrenamiento, el impacto del turismo médico en Estados Unidos asciende a 20 mil millones de dólares anuales.

Desafíos a futuro

Existen varios desafíos que superar antes de ubicar a Miami en un lugar importante en el mapa receptor de turismo médico.  El primero está en materia de precios.

“Miami-Dade es uno de los condados más caros para obtener cuidados de salud”, manifiesta Nancy Borkowski, académica de FIU (ver un reporte aquí).

De acuerdo a estudios citados por la académica, Tailandia, con un millón de personas al año, es el país que más turismo médico recibe debido a sus costos y calidad de atención.  Lo más curioso es que, explica Borkowski: “competimos con un hospital de Tailandia, ¡que tiene médicos acreditados en los Estados Unidos!”

“Los servicios que ofrecemos aquí son óptimos pero tenemos que bajar los precios”, dice la profesora. “Para establecer comparaciones, una operación de remplazo de cadera aquí puede costar 40.000 dólares, mientras que en Singapur cuesta 18.000 dólares”, añade Borkowski.

Por su parte, el doctor Alejandro Badía expresa que el sistema se ha vuelto complicado aquí porque las demandas han subido los precios.  “Otros países no tienen que enfrentar eso, pero todos los avances y desarrollos empiezan aquí y el paciente se beneficia de eso. En Brasil, por ejemplo, hay un nivel muy alto de medicina pero todavía vienen acá a entrenarse”, acota Badía.

Sin embargo cirujanos como él están trabajando arduamente para dar un servicio de primera calidad en sus propias instalaciones, a precios accesibles para el extranjero. Una cirugía en el centro ortopédico de Badía, dependiendo del caso, puede a costar solo 5.200 dólares.

Otro reto es el consolidar y obtener las estadísticas correctas para medir el impacto del turismo médico actual, para tener un punto de partida a lo que se desea llegar.

Soluciones

“Tenemos que trabajar juntos porque los hospitales grandes están compitiendo entre ellos con los cambios al sistema de salud. Esto va a empeorar si comienza Obamacare pues los gastos de la burocracia serán peores para los pacientes y para los médicos”, afirma convencido Alejandro Badía.

Mesa redonda sobre turismo médico/Foto cortesía

“Hay una preocupación pues 1.3 millones de personas salen de Estados Unidos a obtener atención médica”, explica Nancy Borkowski. “Ellos van a República Dominicana o a otros países, cuando podemos atraerlos acá”, añade la experta.

Borkowski está de acuerdo con Badía en que solo un esfuerzo conjunto para promocionar Miami como un destino médico de primera magnitud, podría tener efecto.  “Hay mas de 50 países que han clasificado el turismo médico como una de sus principales industrias”, explica Borkowski.

“Es necesario promover a Miami como centro médico, no solo por el nivel de vida excelente, sino por nuestra cultura y el hecho que la mayoría los médicos hablan español y entendemos lo que es la sangre latina”, dice Alejandro Badía.

“La clase media no se está enterando de lo que hay aquí. Tenemos que competir en los próximos diez años de manera enfocada.  Para hacerlo, hay que abrazar este objetivo, querer ser el numero uno”, finaliza Nancy Borkowski.

 

About Adriana Carrera

Periodista y editora de medios hispanos en EE.UU. desde 1996. Ganadora de varios premios Oro de la NAHP por sus reportajes de negocios y educación.