¿Estás caminando en tu bendición?

Anna Beard, convirtió una experiencia negativa en su causa: erradicar el tráfico sexual. Ahora tiene hasta una línea de ropa.

Anna Beard, convirtió una experiencia negativa en su causa: erradicar el tráfico sexual. Ahora tiene hasta una línea de ropa.

Hay días en que definitivamente los sentimientos nos toman por asalto y simplemente, no damos la talla.

Allá afuera Dios crea días espectaculares para nosotros, junto con su gracia, como un papel en blanco, listos para vivirlos a plenitud.  Sin embargo transcurren las horas “preocupada-mente” sin disfrutar aquello para lo cual fuimos creados.

Pensando en los afanes de la vida, se nos va la misma vida.

Esto no es para lo cual estamos diseñados. No conocer nuestro propósito es uno de los impedimentos más grandes para realizarnos y conocerlos es el ancla que nos regresa al plan para el cual vinimos a este mundo.  Las escrituras nos dan unas claves en el hermoso Jeremías 29:11:

“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza”.

Pero, ¿cómo descubrir este plan? Porque si bien tenemos la certeza que hay “planes” pues Dios no miente, la pregunta es, ¿cuáles son?

Por décadas me preguntaba esto. Siempre estuve buscando en lo espiritual las respuestas a mis preguntas. Era una buscadora de tesoros. Probé nueva era, meditación, metafísica, guías espirituales, algunos de ellos incluso pude conocerlos por mi profesión. Aunque todo sonaba bonito, parecían las respuestas correctas y daba una paz momentánea, en mi vida cotidiana no había muchos cambios.

Un buen día, conocí a Jesucristo como una persona. Su Espíritu Santo me tocó y de repente todo cambió para mí.

Ya no estaba sola.

Junto con El vino un paquete completo de bendiciones que aun no dejo de descubrir.

Al mismo tiempo, sé que El pagó un precio muy alto por mi paz, como dice Isaías 53:5

“Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz,  fue azotado para que pudiéramos ser sanados”.

Pero, aun así, hay días de inquietud donde tengo que luchar contra la corriente de una mente indisciplinada y, a veces, negativa.

En esos días es cuando más necesito volver al ancla de mi propósito, el plan de Dios para mí.

Las posibilidades son infinitas, lo único que nos limita son nuestros propios límites mentales. A menos que haya una condición ya más severa en ti, que debe ser tratada diferente, todos tenemos que renovar nuestras mentes, como dice Romanos 12:2:

“Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto”.

Si mis dones aun no han sido totalmente manifiestos, es porque no me he preocupado de desarrollarlos. Dios los dio, nosotros tenemos la responsabilidad de perfeccionarlos. ¿No sabes cuáles son tus dones?  Acude a un mentor, a alguien en quien confíes porque su vida es íntegra, a quien te conozca, te ame y pregúntale. Descubre esos dones.  Luego, pon en práctica la Palabra de Dios en tu vida y por otro lado, empieza a educarte para explotar estas cualidades puestas en ti por el Creador. Hay una gran libertad en las enseñanzas bíblicas, pues nos renuevan la mente. Aunque esto es un proceso, soy la prueba de que el cambio es real y tangible.

Cuando no caminamos en las bendiciones que Dios ha preparado para nosotros es por varias razones, la principal puede ser la desobediencia. Pídele a un líder espiritual cristiano que te ayude y te señale las áreas que necesitas ajustar.  Digo cristiano pues el judeo-cristianismo sigue siendo la mejor forma de vivir, en mi opinión y en la de millones de profesionales, incluso ateos.  Estas enseñanzas de la Biblia tienen el amor y el balance precisos. Si no tienes ese líder, pídele a Dios que te plante en una obra y empieza a servir, a discipularte.

Puede ser falta de hambre. Si, de hambre de conocer lo que Dios tiene para ti.  Puedes orar y pedirlo. No hay tiempo que perder. En este mismo momento hay personas que están dejando de recibir lo que tú fuiste diseñado para dar.

Puede ser falta de enfoque, Dios nos ha dado todo, pero no nos estamos enfocando en caminar en sus caminos. Es una dislexia espiritual que salta las letras correctas para armar un todo con sentido. Es ver lo que no debemos ver y saltarnos lo importante, que es invisible a los ojos.

La alfombra de nuestra bendición está puesta desde antes que existiera el mundo por Dios para que camináramos en ella, para a su vez, convertirnos nosotros en bendición para otros.

Camina en ella. No fuiste creado para nada menos.

About Adriana Carrera

Periodista y editora de medios hispanos en EE.UU. desde 1996. Ganadora de varios premios Oro de la NAHP por sus reportajes de negocios y educación.