30 días de Ocupación en Wall Street se extiende por el globo. “No nos moverán”, dicen los ‘indignados’

Por Javier Merizalde *, corresponsal en Nueva York

Este lunes se cumplen 30 días desde que se iniciaron las protestas de Occupy Wall Street en el bajo Manhattan, y el movimiento continúa adquiriendo fuerza en su empeño por denunciar la inequidad social y la corrupción en el sistema financiero. Lo que comenzó como una protesta al estilo de la “Primavera Árabe” organizada por el grupo activista Canadiense Adbusters y el grupo de hackers denominado “Anonymous”, ha atraído a miles de jóvenes, estudiantes y desempleados de todos los segmentos de la sociedad, los cuales se han adherido ya no a las filosofías constituyentes de los grupos que originaron el movimiento, sino al mensaje que han querido postular: La desigualdad social en Estados Unidos ha llegado a un punto límite; el 42% de la riqueza del país se concentra en el 1% de la población, ellos  son el 99%.

El movimiento se extendió este pasado sábado 15 de octubte por varias ciudades de los Estados Unidos como Miami y Chicago, entre otras, así como en Europa y el Medio Oriente.

La resonancia de su mensaje fundamental ha dado voz a un gran número de quejas correlativas; desde la avaricia corporativa, hasta problemas del medio ambiente. Los medios tradicionales de prensa, así como la opinión común, han pedido al grupo que se suscriban a una lista concisa y congruente de quejas y de soluciones. También han exigido la presencia de un líder o figura representativa del movimiento. Occupy Wall Street, sin embargo, se rehúsa a complacer sus demandas.

“Esta es nuestra democracia en acción, con el sentirnos agraviados basta. Ellos quieren que nos suscribamos a un sistema para establecer el diálogo, pero lo que queremos decir aquí es precisamente que su sistema de dialogo está roto” dijo a este medio Jim Brown, de 28 años y empleado de la escuela musical Julliard. Como él, había cientos de chicos atrincherados en Zuccotti Park, el cual han estado ocupando desde el 17 de Septiembre. El día viernes, los ‘ocupadores’ estuvieron a punto de ser desalojados con el pretexto de que el parque no había recibido mantenimiento por semanas, y por lo tanto no cumplía con los niveles requeridos de salubridad. Los miembros de Occupy Wall Street entonces contrataron a un servicio privado de limpieza, y organizaron una serie de protestas en frente al ayuntamiento para evitar un potencial conflicto con la policía. “Este es un movimiento pacífico, si la policía quiere sacarnos de aquí, tendrán que hacerlo a la fuerza. No nos moverán”, dijo otro protestante, George Koustas de Brooklyn.

¿Anarquía o frustración de la clase media?

Foto crédito: Wikimedia Commons

El movimiento de Occupy Wall St. no es meramente un capricho generacional por un grupo de chicos resentidos con ansias de anarquismo, como lo han querido representar algunos medios. Las protestas son la consecuencia de años de frustración a causa de la recesión económica sufrida por la mayoría de la clase media americana, cuyo rol en la sociedad ha estado sufriendo una erosión desde que se inició la crisis del 2008. También se ha puesto en evidencia el funcionamiento sin escrúpulos de aquellos que manejan los cauces financieros del mundo, así como también, su influencia en los corredores de poder en Washington.

“Inyectamos más de 800 mil millones de dólares en el sector financiero, y los trabajos nunca se materializaron”, dijo Julia Rich, de 30 años y que había viajado desde Oregón para unirse a las protestas. “El dinero fue usado para cubrir las pérdidas de las inversiones riesgosas que hicieron, y para pagarle a los ejecutivos sus bonificaciones…” continuó. Los sentimientos reflejados por esta protestante, son los mismos que han despertado algo otrora inexistente en la historia de los Estados Unidos, pero muy conocido en los países del Tercer Mundo: la división de las clases social debido a la desigual repartición de la riqueza.

Las repercusiones de Occupy Wall Street se han hecho sentir en todo el planeta, y este fin de semana millones alrededor del mundo se iban a sumar al movimiento. Otros grupos han intentado cooptar y bautizar el movimiento de acuerdo a sus conveniencias. El presidente Obama mostró su simpatía hacia los protestantes la semana pasada.  No así algunos candidatos republicanos a la presidencia que han mostrado su desdén, como Herman Cain, de raza negra y cuyos orígenes son humildes. Cain, hijo de un conserje, chofer y barbero (todo al mismo tiempo) que gracias a esos esfuerzos de su padre pudo estudiar y llegó a ser un exitoso empresario, dijo que si los protestantes no tenían trabajo y no eran millonarios “era su propia culpa”. Otros, como el gobierno Iraní, no dudaron en utilizar estas protestas como munición para sus argumentos anti-Americanos.

Más allá de la política y las opiniones de los grupos interesados en acabar con la reyerta, está el trasfondo ideológico detrás de Occupy Wall Street y merece la pena detenerse un momento y preguntarse si verdaderamente debemos reevaluar los fundamentos del sistema en que vivimos. Los últimos años son una prueba contundente de que el mundo no puede quedarse absorto en un conformismo ciego, ante la posible expropiación de la participación popular en la política económica por parte de grupos que velan por sus propios intereses, y no por los de la sociedad.

Alguna vez el presidente John F. Kennedy, refiriéndose a la obtención de la paz en el mundo, dijo lo siguiente: “Concentrémonos en una paz más práctica, mas alcanzable, basada no en una revolución repentina de la naturaleza humana, sino en una evolución gradual de las instituciones humanas”. Desde aquel momento en 1963, las instituciones humanas evolucionaron gradualmente, y termino la Guerra Fría, y el comercio y la tecnología unificaron al mundo. Al comienzo de nuestro tercer milenio, el desafío del mundo parece ser otro; la evolución gradual de la naturaleza humana para renovar y revitalizar nuestras instituciones. En su fondo, Occupy Wall Street se trata de eso; priorizar los valores humanos en los sistemas que imperan en nuestro mundo.

Es un debate digno de considerar.

 

* Javier Merizalde es un escritor de origen ecuatoriano basado en la ciudad Nueva York

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3 comments

  1. El tema de los “ocupadores” es realmente complejo.  Van desde el un extremo, que lo ilustro con la frase de alguien: “pobrecitos, estan alli porque no tienen otra cosa que hacer”; hasta el otro extremo, de beneficiarios del sistema -incluyendo empleados estatales, federales y de las empresas del sector financiero-, que estan jugando a ambos lados. Es complejo.  Se acuerda las protestas en Egipto y otros paises del Medio Oriente ? (quien las habra fomentado y financiado?)  Y, luego en Espana ? Es la misma “ola” con un mensaje adecuado a la realidad local ahora aqui (quien las estara financiando?  Algunos no seran los mismos que fueron “victimas” de las protestas en Medio Oriente, pagandole a US con la misma moneda?). Luego, la protesta, cual es el reclamo?  El desmedido animo de ganancia de las grandes empresas (corporate greed?) -era el mensaje original- y, ahora, no saben que reclaman y cada uno tiene su propio reclamo. En la democracia -y la de US es la mas perfecta de las que me han tocado vivir- la forma de reclamar es en las urnas; con la preparacion de las campanas electorales.  Hay partidos politicos y, para los que se sienten excluidos de esos hay libertad de participar. Es lo conveniente fomentar el desorden ? Apoyarlo de cualquier forma (dinero, publicidad, “regar la bola”, opinar favorablemente, etc) no es una forma de fomentar/hacerse de al vista gorda a la anarquia? Es muy complejo. Ademas, los “ricos” deben dar trabajo (porque es su negocio) y tienen que conseguir a la mejor gente posible, por el dinero que pagan, para obtener utilidades.  Eso se distorsiona en momentos como el de hoy, en el que hay una alta tasa de desempleo y una desconfianza enorme del sistema (que produce que haya mas desempleo); pero deberiamos conseguir mecanismos de mercado para solucionarlo.  Por lo pronto el mensaje del Gobierno actual no llega y la desconfianza en el sistema sigue creciendo (y es fomentado con los beneficios de seguridad social, desempleo y otros que existen, que permite que algunos se tomen “vacaciones” mientras llegue algo interesante). Que hacemos? Fomentamos regresar al orden ?

  2. Excelente, el analisis del movimiento Occupy Wall Street
     sobre todo viniendo del pensamiento de un joven de esta nueva generacion.

     
      

  3. Dr Diego Merizalde

    Que buen comentario Javier. En verdad que ya era hora que un punado de gente consiente, proteste contra la avaricia y  codicia de grupos de poder economico que con el afan desmedido de acrecentar sus ya inmensas riquesas, quieren someter al pueblo a une pobresa cada dia mayor.