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Tiroteo de Parkland: la violencia como producto de la desconexión

“Definitivamente para mejorar hay que ir al núcleo, que es la familia”, doctora Isabel Alacán.

 

Alineadas en una pequeña cima que rodea la parte noroeste de la escuela Marjory Stoneman Douglas en Parkland, condado de Broward, Florida, están 17 cruces repletas de flores, muñecos de peluche, globos y otros recordatorios de quienes murieron el 14 de febrero de 2018.

Hoy, que se cumplen dos semanas de la masacre, los estudiantes regresaron a clases oficialmente, seguramente con el corazón quebrantado y en medio de estrictas medidas de seguridad.

Va a ser muy duro volver”, dijo Gabriela, una alumna de Douglas durante uno de los memoriales en la playa de Deerfield Beach. Vestidos con camisetas con los nombres de los 17 caídos, estos jóvenes aún lloran por sus compañeros y profesores.

Dos jóvenes de la escuela Marjory Stoneman Douglas con sus camisetas honrando a las víctimas.

El suceso reportado extensamente en medios locales, nacionales e internacionales, y catalogado como el segundo tiroteo más letal de la historia de los Estados Unidos, ha conmovido los cimientos de la apacible y acaudalada comunidad.

Y es que casi no hay ninguna persona en la zona que no haya sido afectada por la tragedia directa o indirectamente. El debate subsiguiente se ha centrado, como era de esperarse, en el control de armas. Después del horror, la ira se apoderó de muchos estudiantes y padres de familia, sobre todo los que perdieron a sus hijos al ver que la policía y el FBI no pudieron detener lo que se puede llamar, parafraseando a García Márquez, la “Crónica de un tiroteo anunciado”.

Al margen de todo se han programado marchas, se hacen talleres de apoyo y vigilias pues todos esperan cambios.

En la redes se comparten no solo las noticias, sino los debates y además del tema de las armas, surgen opiniones de profesoras como Kelly Guthrie Raley, quien escribió apasionadamente sobre cómo para ella, la raíz del problema es el seno familiar.  Sus padres “invadieron su vida”, explica en la carta abierta publicada en su página de Facebook, donde dice que la disciplinaron con amor, a pesar de haber crecido rodeada de armas.

Mientras surgen detalles de la vida de Nikolas Cruz, el joven detenido y culpado del tiroteo con varios cargos severos por lo sucedido el Día de San Valentín, la sociedad se debate en cómo hacer para que nunca más sucedan actos como este.

Ciertamente las medidas externas son imperativas y ya se tomaron en Florida, tales como el control sobre la edad para adquirir armas automáticas (21 años), hacer más estrictos los chequeos mentales de quienes desean obtenerlas, dinero para reforzar la seguridad en las escuelas, entre otras reacciones.

Pero el ir a las causas o a la matriz de donde se origina el arquetipo de un francotirador (casi todos jóvenes anglosajones) es mucho más complejo y refleja la descomposición de una sociedad, cuyas familias y entorno fallaron en detener estas “bombas de tiempo humanas”.

Toda violencia comienza con la desconexión”, escribió recientemente Glennon Doyle Melton en un post de Facebook donde explicaba cómo a la profesora de quinto grado de su hijo se le ocurrió un método para identificar a los chicos más solitarios de la clase y hacer algo al respecto.

Para la doctora Isabel Alacán, sicóloga y directora del programa “Transformando vidas” (87.7 FM, en Miami) los factores que producen asesinos en masa como en este caso son: un largo historial de frustración y fracaso, sentido de rechazo, ser socialmente solitarios, el aislamiento, el pasar un suceso clave que los desequilibra, una muerte o ruptura amorosa, el sentir que los hirieron  y, por supuesto, el acceso a armas.

Doctora en sicología clínica Isabel Alacán.

Aquí hay una cultura de armas. Esto tiene que reformarse, cómo es posible que un joven haya tenido acceso a este tipo de rifle”, se pregunta la consejera profesional.

Se ha dicho que Nikolas Cruz tenía un grado del espectro autista, pero Alacán asevera: “hay que aclarar que los estudios demuestran que las personas con espectro autista no son más violentos que el resto de la población”.

Esto se inicia con un ‘trastorno de oposición desafiante’ de pequeños, dice la sicóloga, que  puede convertirse en una personalidad antisocial.  Luego está, en el caso de Cruz, una crianza problemática, la tendencia de hacerle daño a los animalitos y la pasión por las armas de fuego.

“(Los sicópatas) son personas solitarias, no les interesa tener relaciones con otras personas. Pocos amigos, son rencorosos, vengativos y se molestan con facilidad. Pueden desarrollar déficit de atención pero es importante saber que no todos los que tienen este déficit llegan a hacer criminales. El amor, cuidado y cariño de la familia juega un papel importante”, advierte Alacán.

La prevención comienza en la familia

Definitivamente para mejorar hay que ir al núcleo, que es la familia”, expresa Isabel Alacán. “Allí hay tantos fallos y puedo aseverar que el noventa y tanto de lo que ocurre en los hijos es la responsabilidad de nosotros los padres”, continúa la experta.

 “Yo no creo que tiene que ver con el hecho de que haya una madre soltera (como en el caso de Nikolas Cruz), sino más que todo la crianza”, explica Alacán.  Para la sicóloga, si comparamos las culturas anglosajonas con la latina, hay diferencias.

Aquí vemos padres más permisivos, cuyos hijos se van jóvenes de la casa y se reúnen una vez al año con las familias, mientras los latinos somos más protectores, nos metemos al cuarto de ellos”, añade.

“Los hijos son reflejos de los padres desde que son pequeñitos”, enfatiza la sicóloga. Desgraciadamente, de acuerdo a la experiencia de Isabel Alacán como producto de trabajar con niños en el Centro Psiquiátrico para Niños (que ahora es Instituto para la Salud de Niños y la Familia) en Miami, muchos niños diagnosticados con problemas como “borderliners”, o con SED (Severely Emotional Disturbed, en español severamente pertubados emocionalmente) son descuidados, marginados e incluso rechazados por padres e incluso profesores.

Si tu encuentras un arsenal de armas en la casa, eso indica que no hay supervisión”, dice Alacán.  “Estos niños pueden mejorar, pero cuando están en un ambiente hostil, de rechazo, ellos van creando resentimientos en sus corazones”.  

Jóvenes durante la vigilia en el Pine Trail Park en Parkland, Florida

La raíz de la amargura y el amor que lo cura todo

A Isabel Alacán le fascina el estudio del cerebro. La profesional cuenta que en la serie “El secreto de la mente”, descubrieron que las personas que se convierten en asesinos en serie, tenían afectada la parte frontal del cerebro. En uno de los casos, uno de los investigadores estudió su propio cerebro pues en su familia había habido asesinos en su pasado. “Este investigador se dio cuenta que él mismo tenía el cerebro de un asesino, pero no lo fue porque llegaron a la conclusión de que el amor, cuidado y cariño de su familia, lo impidió”, asevera la sicóloga.

Debido a que Alacán es creyente, ella dice que la Palabra de Dios (Biblia) habla mucho del amor de nuestro padre celestial y de lo que se llama “la raíz de la amargura”.

Estoy escribiendo un libro donde hablo de mi propia vida. Soy la mayor de cuatro hermanos y sufrí abuso físico pues mi padre era alcohólico. Mi mamá nos sacó de ese ambiente y se han hecho estudios que cuando uno de los padres protege a sus hijos, les hace bien”, cuenta.

Pero antes de llegar al amor, quiero hablar de la raíz de amargura”, manifiesta. “Si leemos Hebreos 12:15, en la Biblia Nueva Traducción Viviente dice: Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual trastorne en ustedes y envenene a muchos”.

Una raíz de amargura produce malos frutos, crea maldad en el corazón y odio hacia los demás, pues del corazón provienen los malos pensamientos. El homicidio sale del mismo corazón del hombre”, indica Alacán.

“Por otro lado, el amor de Dios lo sana todo”, concluye la sicóloga. “La gente necesita este amor de Dios y sabemos que como dice el profeta Malaquías, el corazón se tornará de los padres e hijos a padres.  A veces tenemos que humillarnos y decirles “fallé”. Esta nueva generación es inteligente, atrevida y valiente. A veces tenemos que dejar el orgullo y ser humildes ante nuestros hijos, mostrarle el amor de Dios, como personas y como familias y a las personas de afuera. Nos toca trabajar muchísimo pero cada uno puede hacerlo desde donde está”.

 

Los cuatro estilos de crianza  

Isabel Alacán cita cuatro estilos de criar y son: El permisivo, que es quien le dice que sí a todo al muchacho. El negligente, donde que el muchacho destruye la casa y el padre o madre como si nada. El autoritario, que es el papá sargento que dice “yo digo así, usted se calla y punto” y luego está El autoritativo. Este autoritativo es el ideal. “Está comprobado por estudios durante 12 – 15 años que llegaron a la conclusión de que el padre autoritativo es el que demanda, pero también está pendiente de sus hijos y le da libertad de acuerdo a la responsabilidad que vaya demostrando el muchacho”, dice la profesional.

 

Consejos para los padres

El trastorno de estrés post traumático sucede cuando aunque pase el evento, las personas siguen teniendo síntomas. Todo esto es normal, de acuerdo a Isabel Alacán.  “Es importante que los padres comprendan que los niños van a pasar por esto y van a ver afectada su manera de ver el mundo. A los más pequeños les va a dar inestabilidad, temores y pueden incluso estar de mal humor”, dice la doctora. Pueden seguir estos consejos adicionalmente de una terapia de apoyo.

1.- Escuchar.- Es el momento para escuchar a sus hijos. Aproveche la vulnerabilidad de los jóvenes para que les pregunte en qué están pensando.

2.- Aprender.- Sobre qué es un trauma y sus efectos.

3.- Ser honestos.- Los padres deben comprender que esto es una etapa, en la que algunos se recuperan más rápido y otros no, pero en el proceso deben ser abiertos y honestos y decirles que ustedes también están preocupados.

4.- Comunicación. Es importante tener una constante comunicación para que no se vayan a las drogas o a otras cosas. Es normal sentir temores pero el asunto es no quedarse encerrados ni con la boca cerrada.

5.- Sistema de apoyo.- En este tipo de eventos, el sistema de apoyo es muy importante, ya sea la familia, amigos, iglesias. Reunirse a hablar en grupos de apoyo.

6.- Cuidar el físico.– Aunque puede verse afectado, hay que cuidar el sueño, alimentarse bien y hacer ejercicio.

Por último, pero lo más importante “Confiar en Dios”, explica Alacán. “Nunca la Palabra (Biblia) dice que neguemos lo que pasa, pero la verdad que está allí y Cristo está sobre todo aquello que atravesemos. Leer 2 Corintios 4:8-9

Puede entrar a la página de la Doctora Isabel Alacán y leer más artículos o pedir consejería yendo a:

www.isabelalacan.com

 

 

About Adriana Carrera

Adriana Carrera
Periodista y editora de medios hispanos en EE.UU. desde 1996. Ganadora de varios premios Oro de la NAHP por sus reportajes de negocios y educación.

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