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Repercusiones psicológicas del COVID-19 que afectan a niños, adolescentes, estudiantes universitarios y adultos

Dr. Scott Bauer, Albizu University

El siguiente artículo abordará la salud mental y las repercusiones psicológicas del COVID-19. Específicamente, cómo estas repercusiones vienen afectando a las siguientes poblaciones: niños, adolescentes, estudiantes universitarios y adultos. Independientemente del grupo de edad, todos están y serán afectados por el COVID-19. 

Para empezar, todo el mundo está batallando contra un “trastorno de adaptación” mientras intentan lidiar con el COVID-19. Las culturas, naciones, estados, ciudades, familias, sistemas e individuos están luchando para adaptarse y hacer frente a cómo navegar a través de los factores estresantes macro y micro psicosociales que se están produciendo.

Como proveedor de salud mental pediátrica que trabaja con niños, adolescentes, estudiantes universitarios y sus familias, compartiré sus luchas globales e individuales, así como también sus luchas psicológicas, de salud mental, de salud conductual, médicas, de salud física, y sus luchas interpersonales e intrapersonales. Los problemas generales en todos los dominios y en cada población, ya sea el sistema familiar y/o el propio individuo, es la “imprevisibilidad” de esta peste llamada COVID-19. 

Este “factor de imprevisibilidad” induce miedo y ansiedad a lo desconocido. Independientemente de la edad del individuo, existe un hilo común de pensamiento que es evidente y tiene dos factores. El primer factor es que cuando el individuo está fuera de su zona de confort y no con otras personas con las que está familiarizado, existe una sensación de temor acentuada de que la otra persona desconocida pueda ser un “portador” del COVID-19 y, por ende, debe ser evitado. En el otro extremo de este hilo de pensamiento es que cuando el individuo está cerca de alguien que conoce y con quien está familiarizado, entonces está a salvo. Este último proceso de pensamiento es especialmente evidente en los niños. La familiaridad conduce a la falta de precauciones de seguridad.

Los niños parecen ser los más vulnerables a los efectos secundarios negativos de esta crisis global y son los que tienen más dificultades para adaptarse a los cambios. Inicialmente, cuando tenían que ser educados en el hogar a través de la enseñanza virtual, los niños y adolescentes veían esto como unas “vacaciones” en casa y, a su vez, tuvieron dificultades para adaptarse a aprender de una plataforma en línea. Esto fue especialmente evidente para niños y adolescentes con diferentes diagnósticos. Por ejemplo, los niños y adolescentes diagnosticados con TDA/H (Trastorno de Hiperactividad con Déficit de Atención) tuvieron mucha dificultad para mantenerse concentrados en la tarea, mientras intentaban mantenerse enfocados. Tuvieron dificultad con la falta de estructura y sus rutinas interrumpidas. Específicamente, sus ciclos de sueño estaban fuera de lugar y comenzaron a mostrar signos de mala higiene del sueño. Ahora, después de haber completado sus clases regulares de semestre y de la escuela de verano, su higiene del sueño se ha visto extremadamente perturbada. 

A su vez, estos niños y adolescentes han presentado un aumento en depresión debido a que no pueden pasar tiempo con sus amigos dentro y fuera de la escuela. El concepto de cuarentena y aislamiento social les resulta especialmente problemático. El aumento de la sintomatología de la ansiedad y la preocupación obsesiva de contraer el virus ha contribuido aún más a sus comportamientos problemáticos. Un ejemplo concreto de este caso es el siguiente: un joven varón de 10 años desarrolló temores de que su madre y su padre se contagiaran de COVID-19 y fallecieran. Estos pensamientos intrusivos produjeron los siguientes problemas: no conseguía dormir por la noche, porque pensaba que si se quedaba despierto por la noche, podría vigilar a su madre y asegurarse de que estuviera sana y bien. Además, no dejaba que su padre fuera a trabajar por las mañanas debido a sus temores de contraer COVID-19 y luego llevarlo a su casa y contagiar a todos los demás. Éste es sólo un ejemplo de los muchos casos que los proveedores deben abordar.

Además, los estudiantes universitarios que acaban de graduarse de la escuela secundaria se enfrentan a la dificultad de “¿qué sigue?” En otras palabras, se preguntan si se mudarán a la universidad o se quedarán en casa, y esto a su vez produce una mayor ansiedad y estrés tanto para el adulto joven como para sus padres. Además, la importancia de las dificultades de los adultos y las familias que han perdido sus trabajos, ahora están teniendo serios factores de estrés psicosocial debido a las dificultades financieras. Esto produce una enorme cantidad de miedo, ansiedad, preocupación y angustia mental para todos en la familia. Ni siquiera he abordado las repercusiones psicológicas de cuando un miembro de la familia contrae COVID-19, y las complicaciones adicionales del cuadro clínico y psicológico, si alguien de la familia fallece.

En resumen, las repercusiones psicológicas y de salud mental de COVID-19 tienen y tendrán un impacto severo en todos los dominios y en todos los sistemas, incluidos los macro y microsistemas e individuos. El factor de “trastorno de adaptación cultural” es profundamente significativo para todos, independientemente de la edad o nivel de desarrollo. En conclusión, siento que hay una mejor sensación de adaptación y afrontamiento a medida que aprendemos a funcionar en la disfunción.

 

El Dr. Scott Bauer es profesor en el Programa de Maestrías en Psicología de Albizu University, Miami Campus.

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